Viajes

Visitando la monumental ciudad de Córdoba

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El barrio de la Catedral desde el otro lado del Puente Romano

Ver tu muro, tus torres y tu río,
Tu llano y sierra,
¡Oh patria, oh flor de España!”

Y es que esta histórica ciudad española que reposa a orillas del Guadalquivir ofrece al visitante tantas bellezas y experiencias que hacen que un fin de semana no sirva para desgranarlas como se merece.

Mientras paseaba por la maraña de estrechas calles que componen el Barrio de la Judería, leía el pequeño resumen histórico sobre Córdoba que me habían dejado en la mesita del patio andaluz de la casa que había alquilado a través de Niumba, el portal de alquiler de apartamentos de Tripadvisor presente en más de 160 países.

Este barrio colindante con el monumento más emblemático de Córdoba, su mezquita-catedral, fue el corazón económico y social de la que fue considerada la ciudad más poblada del mundo conocido durante el siglo de su máximo esplendor, el X.

Las estrechas y pintorescas calles del centro histórico

La capital del Califato de Córdoba -y por ende, Al Andalus- vivía, bajo el mandato de Al-Hakam II, sus mejores años -entorno al 1000- y era considerada una de las ciudades más modernas del mundo, además de un centro económico, político y cultural vital. La Mezquita de Córdoba, construida durante este período, llegó a ser la mayor del mundo -sólo superada, más tarde, por la Mezquita Azul de Estambul- y su biblioteca contaba con casi 1 millón de volúmenes.

Pero como ha ocurrido tantas veces en la Historia, la decadencia llegó en cuanto comenzaron los radicalismos religiosos y las luchas internas entre jefes y caudillos sedientos de poder y riqueza. El cuento de nunca acabar que derroca civilizaciones esplendorosas en mucho menos tiempo del que les costó llegar a su apogeo.

Dejé que mi imaginación me transportara a los años dorados de la ciudad mientras vagabundeaba hacia una de las entradas laterales de la fabulosa mezquita-catedral.

Era Domingo, pero las calles más interiores de la judería reposaban tranquilas, libres de turistas. Todo cambió cuando desemboqué en la calle Magistral González Francés, en el lateral de la mezquita.

Patio interior del recinto de la Mezquita-Catedral

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